miércoles, 13 de febrero de 2013

La Situación Problema


La situación problema

En realidad la enseñanza de las ciencias sociales ha sido tratada esencialmente como teórica, el mismo Piaget se centraba en las operaciones mentales y las edades de los infantes para practicarla y suponían la historia  como una abstracción de que debe ser entendida ya tarde, es decir, como a los dieciséis años y por lo tanto tendría que ser la narración como el medio más eficaz para apropiarse de ella.  Nuestra escuela tradicional ha basado sus cimientos en la enseñanza de la historia bajo esta premisa, sin embargo la interrogante surge cuando pretendemos entender que es lo que se trata de transmitir en el alumno este tipo de enseñanza lineal en donde no se ponen en conflicto los conocimientos previos para generar nuevos conocimientos, no se toman las inquietudes y las dudas de los alumnos respecto qué tan verídicas son las manifestaciones que se enseñan de manera oficial. Creo que la historia tiene que ser confrontada con todas las líneas y matices que se tenga del mismo suceso histórico, el alumno tiene que tener a su alcance diversos medios y materiales que traten el mismo tema para que pueda poner en juego sus conocimientos, su análisis crítico  para poder comprender a profundidad el hecho.

Representaciones sociales ideas previas.
Los alumnos no llegan a la escuela como hojas de papel en blanco, sabemos que los niños  traen una serie de conocimientos que han venido adquiriendo en el devenir de su  vida. A esta serie de conocimientos previos que el niño adquirió con su familia, con sus amigos, con su entorno le llamamos representaciones sociales, su forma muy particular de entender el  mundo. El trabajo docente hablando específicamente en historia es la de entender estas representaciones sociales con las que el niño llega a la escuela, adecuar los momentos para poder confrontar estos conocimientos con otros nuevos utilizando diversas estrategias de la que más adelante detallo.
Muchas veces las representaciones de los niños no están construidas correctamente desde el punto de vista histórico, de tal suerte que la función de la escuela es la generación de conocimientos críticos más cercanos a una realidad.
Las representaciones de los alumnos se convierten en una barrera que tenemos que suavizar, romper, mezclar con nuevos conocimientos, desechar ambigüedades y construir un nuevo conocimiento más sólido que más adelante tendrá que ser puesto nuevamente a prueba.
Giordan y De Vecchi (1987), Bassis (1998) proponen estos pasos para la formación de un nuevo conocimiento:
a) emergencia de las representaciones, toma de conciencia, por parte del sujeto, de las representaciones que ya tiene;
b) confrontación con una situación-problema que contribuya ampliamente a poner en tela de juicio las representaciones del sujeto-discente;
c) destrucción o reconstrucción de nuevas representaciones que reorganicen las antiguas e integren las nuevas;
d) metacognición de los procesos que el sujeto individualmente y en grupo, ha puesto en práctica desde el principio del enfoque pedagógico.

Estas etapas que ya se habían señalado anteriormente tienen que ser comprendidas a cabalidad por el profesor y solo entonces se podrá trabajar con ellas por lo tanto los mismos autores proponen que el profesor:
 -- prever una situación para que puedan emerger las representaciones del sujeto;
-- analizar las representaciones, un trabajo para el que raramente los profesores están formados;
-- elaborar una situación (fases individuales, semicolectivas y colectivas) que le va a resultar dificultosa al sujeto-discente y hacer de manera que las representaciones que tenga no le sean suficientes para ir más allá del punto muerto al que le han conducido sus representaciones iniciales;
--movilizar materiales (documentos de todo tipo, consignas de trabajo) que fomenten lo se denomina disonancia cognitiva.

Si hablamos de la multiplicidad de las representaciones que traen los alumnos y la construcción de nuevos conocimientos, que además tomando en cuenta que cada alumno es diferente y por tanto piensa de forma crítica y diferente no podemos esperar la generación de un nuevo conocimiento uniforme en el grupo. De ahí la importancia de movilizar las representaciones de los alumnos, de lo contrario daremos horas y horas de clase y las representaciones permanecerán intactas y en una situación en la que el alumno tenga que pensar, pues tendrá que recurrir a sus representaciones y no a lo transmitido en clase. Este es el gran reto del profesor del siglo XXI con la historia.




La situación problema como la nueva didáctica de la historia.

Esta propuesta hecha por DALONGEVILLE, ALAIN  define al planteamiento de un problema como un eje central para poner en conflicto a las representaciones tanto de los alumnos como la del propio profesor y la de los libros y documentos que generalmente tienen un panorama homogéneo del hecho histórico que se trate.

Es importante señalar que por la naturaleza de este modelo de didáctica de la historia, se puede apreciar un hecho histórico desde varios puntos de vista, ¿como explican los libros de texto la etapa histórica del Porfiriato en México?, ¿cómo entendemos esta etapa los profesores?, ¿cómo lo entienden los alumnos? ¿Qué perpectiva tuvo  Don Porfirio Díaz al  narrar  sus memorias del Porfiriato?, todo este abanico de representaciones se activan dando lugar a nuevos discernimientos.  

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